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09.- ¿Cuánto crees que tardarás en acostarte con un robot?

Nunca digas "de este agua no beberé" ni "este robot no es mi padre"

Una de las causas por las que la evolución de Internet ha sido tan rápida es porque siempre ha canalizado muy bien y de una forma muy cómoda muchos aspectos relativos al sexo: desde lo que supone buscar y encontrar pareja (ya sea meramente sexual o para relaciones estables) hasta lo que tiene que ver con el mundo de la pornografía, tanto desde el plano cinematográfico (artístico, adulto, responsable) como desde el plano delictivo (no quiero ni pensar la cantidad de gentuza que ha utilizado y lamentablemente utiliza Internet para cometer delitos de esta índole, aberrante...)

Además, también es evidente que el anonimato que proporciona parapetarse tras una pantalla y un teclado, es algo inherente a la sexualidad humana: al pudor, la intimidad y la privacidad que necesitan muchas personas para vivir el sexo, y paradójicamente, la necesidad de otro gran grupo de personas de publicar y compartir sus vivencias sexuales, por ejemplo, todas esas parejas que gracias a una webcam y a la magia del streaming se muestran "en acción" cual actores noveles. Yo diría que esto no hay quien lo entienda, pero va a ser que sí, que millones de personas son emisores de estos contenidos, y otros tantos, receptores.

Ahora me pondré en plan "Herminia", la abuela de "Cuéntame": "¡¡ay!! Señor Señor... dónde vamos a llegar..." jajaja ... Bueno, tal vez ya hoy en día no nos escandalice esto (desde luego, apenas 20 años atrás era impensable convivir con la idea de que tu prima, tu primo o tu vecino publicasen sus vídeos haciendo sexo explícito para quien quisiera verlo) pero... es que lo que viene... permitidme que me auto-active el modo "Herminia".... lo que viene a mí no me entra en la cabeza: el sexo con robots.

Sí, has leído bien. Se supone que en pocos años (menos de los que imaginas) los robots, esos que van a ocupar nuestros espacios laborales en menos de 20 años, parece que también tendrán un hueco en nuestras camas. Es de suponer que no serán meros "muñecos hinchables", sino que poseerán la capacidad de auto-aprender y auto-evolucionar, entiendo que con la menos digital de las empatías o la más humana de las digitalizaciones racionales: se supone que serán capaces de conocernos (como si fueran un wearable, analizando nuestros biorritmos, pulsaciones, respiración, movimientos muculares, espasmos, gemidos...) y de darnos lo que necesitemos para llegar al orgasmo. Los podremos programar según lo que nos apetezca, o simplemente activar el modo "free" y dejarnos llevar... Alucinante...

¿Increíble? No, ya nada es increíble. El mercado del placer siempre ha movido miles de millones de dólares, euros, rublos o yenes (el mercado del sexo triunfa en todos los países) a veces de forma soterrada, pero siempre presente. Y es de suponer que será para bien: que no habrá machismos exacerbados ni feminismos exacerbados, ni mentiras ni falsos compromisos... hay quien dice que se veía venir, que desde que los consoladores tuvieron pilas esto era cuestión de tiempo y de formato, en fin...

En cualquier caso, te pongo aquí unos cuantos enlaces interesantes sobre el tema, para que en esos momentos de soledad... vayas leyendo, jajajaja (no pienses mal...) y te preguntes cuánto tardarás en acostarte con un robot.

Dicho quede. Be water my friend.... bueno, o no tanto ¿no?

Gracias por su atención. Ya pueden continuar con lo que estaban haciendo.

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